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Entre la prudencia y la innovación: cómo afronta Maisa Promociones los nuevos desafíos del mercado inmobiliario

Antonio Maisa

17 - 09 - 2026

Ciclo: Pulso del Promotor inmobiliario
En colaboración con Schneider Electric

Con el encuentro entre Antonio Fernández (CEO de Promociones Maisa) y José Romero (Asesor de Prescripción de Promotoras de Schneider Electric) damos comienzo al ciclo "Pulso del Promotor Inmobiliario", donde queremos dar voz a nuestros asociados para que nos trasladen su visión sobre la situación sector, la evolución del mismo, perspectivas desde el punto de vista de la empresa, necesidades de futuro, etc. 

A continuación os dejamos todo lo que nos cuenta José Romero sobre este encuentro.

 

Una conversación para entender hacia dónde se dirige el sector

Hay conversaciones que ayudan a entender hacia dónde se dirige un sector.

El pasado 9 de septiembre tuve la oportunidad de mantener una interesante reunión con Antonio Fernández, CEO de Maisa Promociones, en las oficinas que la compañía tiene en El Campello. Desde su sala de reuniones, con unas privilegiadas vistas al puerto y al Mediterráneo, compartimos una conversación abierta sobre vivienda, empresa, tecnología y futuro.

Mi objetivo era conocer de primera mano la visión de uno de los promotores con mayor experiencia de la provincia de Alicante y comprender cómo percibe los desafíos y oportunidades que afronta actualmente el sector residencial.

Durante más de una hora, Antonio repasó la evolución de una empresa familiar con más de seis décadas de trayectoria y compartió sus reflexiones sobre costes, mano de obra, industrialización, colaboración estratégica, sostenibilidad, digitalización e inteligencia artificial.

Con la serenidad que aporta la experiencia, Antonio ofrece una perspectiva especialmente valiosa sobre el momento actual del mercado residencial.

Antonio, para quien todavía no conozca Maisa Promociones, ¿cómo comenzó la historia de la empresa y cómo ha evolucionado hasta hoy?

Nuestra familia procedía del sector del calzado, una actividad muy vinculada a Elda, y desde ahí dimos el paso hacia la promoción inmobiliaria. Durante los años setenta y ochenta desarrollamos principalmente vivienda protegida en la ciudad. Posteriormente ampliamos nuestra actividad hacia Alicante y, poco a poco, hacia la costa, donde fuimos especializándonos en segunda residencia. Actualmente, alrededor del 90 % de nuestros compradores son extranjeros. Aunque nuestra actividad ha evolucionado y se ha desplazado hacia el litoral, seguimos manteniendo nuestro centro y nuestras raíces en Elda. Esa combinación de origen familiar, conocimiento del territorio y especialización explica buena parte de nuestra trayectoria.

 

Desde su perspectiva, ¿cómo describiría el momento actual que atraviesa el sector promotor en la provincia de Alicante?

Hay días en que soy más optimista y otros en los que me preocupa la evolución del sector. La demanda sigue existiendo y, cuando el producto está bien planteado y tiene un precio adecuado, se vende. El problema es que cada vez resulta más difícil construir vivienda a precios razonables. Los costes crecen muy deprisa, los márgenes de las promotoras no evolucionan en la misma proporción y aparecen gastos que no aportan un valor real a la vivienda. En Alicante, además, el comprador internacional tiene un peso importante. Estamos tranquilos, pero atentos a cómo pueden evolucionar estas tendencias.

 

¿Cuáles considera que son hoy los principales retos a los que se enfrentan las promotoras, tanto a nivel de negocio como de desarrollo de proyectos?

El principal reto es conseguir que los proyectos sigan siendo viables sin trasladar cada incremento de coste al comprador. La construcción se ha encarecido, falta mano de obra y no existe suficiente relevo generacional en muchos oficios. A esto se suman los costes fiscales, regulatorios y de comercialización, que en ocasiones no mejoran el producto, pero sí elevan su precio. Además, las promociones son hoy mucho más complejas: el proyecto debe definir prácticamente todo desde el inicio y lo ejecutado debe coincidir con lo vendido. Tenemos que mejorar la productividad y tomar mejores decisiones antes de comenzar la obra.

 

En este contexto, ¿qué líneas estratégicas está priorizando su compañía para adaptarse a esta nueva realidad del mercado?

Nuestra estrategia ha sido siempre crecer de manera controlada y trabajar en los entornos que conocemos. Somos una empresa familiar y hemos mantenido una política muy prudente, reinvirtiendo buena parte de los beneficios y conservando recursos propios dentro de la compañía. Eso nos ha dado músculo para superar diferentes crisis sin perder el control del negocio ni renunciar a nuestro equipo. También hemos mantenido una vocación patrimonialista y estamos diversificando hacia otras actividades que aporten estabilidad. Queremos continuar siendo promotores, pero probablemente la promoción irá compartiendo espacio con otras líneas que nos permitan afrontar mejor los ciclos del mercado.

 

Conceptos como eficiencia energética, sostenibilidad o digitalización son cada vez más relevantes. ¿Cómo se están integrando en sus proyectos actuales?

Nuestros clientes valoran especialmente todo aquello que mejora la eficiencia energética de la vivienda, como las placas solares o las soluciones que permiten reducir el consumo. En digitalización somos más prudentes, porque tuvimos experiencias con sistemas domóticos que generaban más insatisfacciones que beneficios. El cliente no quiere llamar para preguntar cómo funciona una persiana o quién debe resolver una incidencia. Por eso creemos que la tecnología debe ser sencilla, fiable y fácil de mantener. No se trata de incorporar dispositivos por moda, sino de utilizar soluciones que aporten una mejora real, reduzcan consumos y no compliquen la experiencia cotidiana del propietario.

 

En un mercado cada vez más competitivo, ¿dónde cree que reside hoy la verdadera diferenciación de una promotora?

La verdadera diferenciación está en la confianza que eres capaz de generar durante todo el proceso. Nosotros desarrollamos algunos sectores durante ocho o nueve años, construyendo las promociones por fases y manteniendo una oficina próxima al cliente. Esa continuidad transmite seguridad y facilita mucho la atención posventa. El comprador sabe que vamos a seguir allí y que responderemos si surge algún problema. También es fundamental que el proyecto refleje con precisión lo que finalmente se entregará, porque hoy el cliente quiere conocer las instalaciones, los modelos y las soluciones incluidas. La cercanía, la seriedad y el cumplimiento son tan importantes como la propia vivienda.

 

¿Qué papel juegan para ustedes los socios tecnológicos e industriales a la hora de afrontar estos retos y aportar valor al cliente final?

Hoy las obras son demasiado complejas para que cada empresa trabaje por separado. Necesitamos contar con compañeros de viaje que conozcan profundamente su especialidad y nos ayuden a tomar buenas decisiones desde el principio. Un buen socio no tiene que ser necesariamente el más barato, pero sí debe ofrecer condiciones competitivas, honestidad y una relación de confianza. Si dedica tiempo a mejorar nuestro proyecto, nosotros tampoco debemos utilizar ese conocimiento para marcharnos después con otro proveedor por una pequeña diferencia económica. Los acuerdos estratégicos permiten optimizar costes, reducir incertidumbres y conseguir un producto mejor mediante una colaboración estable y transparente.

 

Mirando a los próximos años, ¿qué tendencias cree que marcarán la evolución del sector promotor y del producto residencial?

Estoy convencido de que la industrialización transformará profundamente el sector. La falta de mano de obra obligará a trasladar muchos procesos fuera de la obra, hacia entornos de fabricación más ordenados y controlados. En un proyecto hotelero ya estamos diseñando la mayoría de los baños para que lleguen industrializados. Todavía existe una diferencia de coste frente al sistema tradicional, pero cada vez es menor. El cambio definitivo llegará con la robotización, nuevos materiales y elementos que salgan prácticamente terminados de fábrica. Esto permitirá construir con mayor rapidez, reducir trabajos manuales y mejorar la productividad, la calidad y la eficiencia de los proyectos.

 

Para finalizar, ¿qué mensaje o reflexión le gustaría compartir con el conjunto de promotores asociados a PROVIA?

Después de más de sesenta años, creo que la clave ha sido saber adaptarnos sin perder el control de la empresa. El sector es duro cuando llegan las crisis y puede llevarse por delante compañías que parecían intocables. Por eso es importante crecer con prudencia, conservar recursos y rodearse de buenos profesionales y socios de confianza. También debemos recordar que el promotor desarrolla las viviendas en las que vive la gente, aunque nuestra actividad no siempre sea suficientemente reconocida. Tenemos que seguir profesionalizando el sector, colaborar más entre empresas y afrontar los cambios con una visión de largo plazo, sin perder nuestra identidad.

 

Reflexión final

Al terminar nuestra conversación, Antonio me presentó a su hijo, también llamado Antonio, una de las nuevas incorporaciones que ya empieza a formar parte del futuro de Maisa Promociones. Fue uno de esos pequeños detalles que te hacen entender que detrás de una empresa con más de sesenta años de historia hay mucho más que promociones y proyectos: hay personas, valores y un legado que se transmite de generación en generación.

También hablamos de sus hermanos, José y Diego, piezas fundamentales en la historia de la compañía. Aquel día no pudieron acompañarnos porque las Fiestas Mayores de Elda estaban en pleno apogeo, algo que me permitió comprender aún mejor la importancia que tienen las raíces y la familia en esta empresa.

Antes de despedirnos nos hicimos una fotografía en la entrada de las oficinas. Y confieso que sentí envidia sana al contemplar el Mediterráneo desde su lugar de trabajo. Hay privilegios que no aparecen en ninguna cuenta de resultados.

Pero si algo me llevo de esta visita no son las vistas. Me llevo la sensación de haber conocido a una empresa que ha sabido crecer sin perder su esencia.

Ha sido un verdadero placer compartir este tiempo con Antonio, y ojalá que muchas de las ideas y reflexiones surgidas durante este encuentro sigan ayudando a construir futuro durante, al menos, otros sesenta años más.

José Romero.

 

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